19 jun 2014

¿Puede el conservatorio ser un espacio público?

Por Joseph K.
El humilde paro vivido en nuestra sede levantó algunas claridades que nos acercaron al origen de nuestros problemas. La SECDEM (Secretaría de Democratización) fue precisa al evidenciar un tópico que arma el rompecabezas de muchas particularidades infinitamente cuestionadas en nuestra Facultad (y sobretodo en nuestra sede): la cultura propia de un conservatorio en una universidad pública. Y aquí nos metemos en un tete más o menos importante, ¿se contraponen estas dos figuras (conservatorio/universidad)? ¿En qué medida esto significa un problema? ¿No pueden simplemente coexistir? Para saldar algunas de estas apreciaciones nos acercaremos a las definiciones y disputas de estos conceptos.
Es cierto que los conservatorios no nacen originalmente para conservarla tradición musical (sino que para refugiar niños huérfanos y desamparados en Italia, siglo XVI), sin embargo, esta nueva significación nos ayuda a comprender mejor la tensión actual. En el espacio de noticias de la página web de la U. de Chile, Nicolás Emilfork (egresado de interpretación) en su artículo ¿Formando al Músico del Siglo XXI?nos aclara que los conservatorios europeos poseen un sentido absolutamente técnico y especializado de la educación musical, lo que la diferenciaría de una educación más integral que incluya conocimientos relacionados con las humanidades o las ciencias. Pero entonces, ¿la divergencia entre una universidad y un conservatorio tiene relación al énfasis (técnico o integral)? No nos apresuremos. Estos aspectos nos aclaran que una institución musical puede tener diversas directrices y contenidos, y que por lo tanto, alguien decide cuales son y hacia donde se dirige el bote, pero ¿quién es ese alguien? En el conservatorio, las políticas institucionales están supeditadas a una oligarquía de maestros con más experiencia (como el consejo de ancianos). Además, el sentido del conservatorio no opera simplemente a través de contenidos específicos, sino que también desde una concepción ideológica de educación: los conocimientos de la tradición musical son depositados a alumnos y la relación pedagógica es individualizada y limitada a la experiencia personal del maestro. Sin embargo, esta estructura ideológica-educativa es posible vislumbrarla en universidades actuales, entonces ¿por qué habría de existir una tensión al combinar ambos sistemas? Revisemos la otra parte.

Al otro lado del ring tenemos a la universidad pública en una situación muy compleja, imposible de resolver con definiciones teóricas, y que por lo tanto requiere un enfoque amplio y contextualizado. La parte importante que contrasta el conservatorio con la universidad, tiene relación con una cuestión política, y es que esta última es una institución pública. No es necesario divagar en posibles definiciones de este concepto, el contexto ya nos entregó suficientes referentes connotados con distintos puntos de vista al respecto.

La reforma educacional provocó el alzamiento progresivo de todos aquellos que podrían salir beneficiados o perjudicados luego de su aplicación. Ya van inconmensurables entrevistas, artículos y debates de rectores, ministros y dirigentes estudiantiles, luchando por tener la palabra decisiva para determinar el futuro de la reforma. En este debate se ha abierto una interrogante que nos ayudará a tener una definición más contextualizada de lo anteriormente comentado, y ésta es: ¿Qué universidades son públicas? Las principales tesis son dos: primero, la que nos dice que todas las universidades pueden ser públicas en cuanto generen bienes públicos, y Carlos Peña, rector de la Universidad Diego Portales lo deja bastante claro con su postura: No existe, como es obvio, ninguna vinculación necesaria entre esta dimensión de lo público y las universidades estatales. Todas las universidades pueden, en principio, producir esos bienes y aspirar al financiamiento estatal en la proporción en que lo hagan.(Lo público y las universidades, www.elmercurio.com/blogs); y por otro lado tenemos una contraparte diciendo que la universidad pública es una lógica y un espacio al servicio del país: Aunque una institución privada intente aportar al espacio público e incluso aunque lo haga sin otro interés que el aporte al colectivo, todo el proceso nace en una perspectiva que va desde un momento privado hacia la creación de un bien público(Alberto Mayol, Brunner, Peña, Bachelet: la educación y la transmutación de lo público, El Mostrador). La segunda tesis parece hacer más sentido cuando Ignacio Sánchez, rector de la PUC, señala con respecto a la implementación del aborto terapéutico: No lo vamos a aplicar. Antes de las leyes están las convicciones más profundas (). Y claro está, prevalecen los intereses comandados por aquel momento privado antes que las políticas públicas. Con este respaldo se puede afirmar que el espacio público es aquel lugar que en lo momentos previos a las decisiones y las acciones, están los intereses y las necesidades de las mayorías.

Volvamos a la preocupación inicial: el conservatorio, estando en un espacio público, ¿responde a los intereses de las mayorías? Si conservar la tradición musical no es una necesidad colectiva, ¿qué pasaría con el fundamento del conservatorio? ¿Puede este fundamento sobrevivir en condiciones democráticas? Bajo esta tensión veo dos posibilidades para el futuro del conservatorio: asumir su fundamento como interés privado y salir de la U. de Chile, o comenzar una apertura y replanteamiento de éste con el propósito de hacerse público:

Arte desde todos, para todos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario