Somos un grano de arena, y a mucha honra. No, no es falsa
modestia. De verdad somos un grano de arena, de esos que se resisten
a ser arrastrados por la ola hacia el océano donde reposan todas las
iniciativas que han fracasado en su intento por mejorar las
condiciones de vida de su entorno. Pero la melancolía nos aburre.
Nos aburre mucho y no la necesitamos.
Si resistimos es porque hay razones para resistir: comenzamos el año
emitiendo una declaración con nuestra molestia por las
arbitrariedades que habían sufrido compañeros y compañeras en sus
exámenes, síntoma de la falta de democracia universitaria y el
consecuente exceso de poder del feudo estamento
docente frente a la precariedad y marginación de los estamentos
restantes: estudiantes y funcionarios.
Pinochet & Cía (¿o CIA?) estarían felices de vernos todavía
intentando salir de su trampa. Esa gran trampa que sirve a algunos
profesores para permanecer en la universidad pese a carecer de
metodologías para enseñar, o para reprobar a estudiantes sin
aplicar criterios transparentes de evaluación. La misma trampa que
permitió al municipio de Valparaíso ignorar los informes que
advertían la alta probabilidad de que ocurriera el incendio que
finalmente ocurrió, con los resultados que ya conocemos. La que
permite a corporaciones privadas reclamar recursos públicos para sus
instituciones de “educación”. La que nos lleva al patético
espectáculo de tener que tomarnos el edificio para exigir que se
respeten los reglamentos que nos protegen y se modifiquen los que nos
vulneran (ya que estos últimos se cumplen). La que tiene a los
pobres compitiendo y no organizándose para ganarse uno de los pocos
boletos de movilidad social que ofrece el sistema. Es la horrible
trampa de la ausencia de democracia,
y en esa línea orientamos los contenidos de esta edición,
obedeciendo siempre a nuestros principios de la denuncia, la
información y la opinión como canal para empoderar a
una comunidad descontenta y con anhelos de mejorar.
¿Han sentido alguna vez que las expectativas que les venden no se
condicen con la realidad? No es mera coincidencia que
también lo sientan en su paso por la universidad. Pero no se
angustien, porque se puede trabajar por cambiar las cosas. Sólo
es necesario organizarse. Porque somos un grano de arena que
busca unirse a los demás que estén dispuestos a resistir, para así
transformar la realidad que ahora nos tiene descontentos,
desprotegidos y oprimidos. El poder subestima a la arena cuando cruje
bajo sus hawaianas, pero le basta un solo grano en el ojo para
irritarse y perturbarse. Y hemos mejorado nuestra puntería.
Equipo Sorbete Letelier

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